Experiencia de erradicación de cabras en Galápagos aporta importantes reflexiones sobre desafío de gestionar al castor en Magallanes

25/02/2022

En el marco del ciclo de talleres internacionales realizado por el proyecto GEF Castor, el gerente para América Latina de Island Conservation, Eliecer Cruz, aseveró que desafío de contener una invasión biológica en una isla es posible, siempre y cuando las acciones que respondan a una planificación a largo plazo adecuada, que cuente con el financiamiento necesario y que se sostenga en el apoyo de las instituciones y las comunidades afectadas.

 

“Lograr la erradicación de una especie invasora en una isla es posible”, aseguró Eliecer Cruz, gerente para América Latina de Island Conservation, quien expuso la experiencia de control de invasiones biológicas desarrollada en las islas Galápagos en el marco del ciclo de talleres internacionales sobre la gestión de especies exóticas invasoras que está realizando el proyecto GEF Castor.

Eliecer Cruz, biólogo y Máster en Conservación y Gestión de Espacios Naturales Protegidos, ha liderado desde diversos cargos y funciones (fue gobernador de dicho territorio y también dirigió el Parque Nacional Galápagos) los esfuerzos por erradicar las especies invasoras de este archipiélago ecuatoriano, cuya flora y fauna nativa presenta una alta vulnerabilidad.  Las Galápagos son el hogar de gran cantidad de especies endémicas, como el pinzón de Darwin, el cormorán no volador y la tortuga gigante de Galápagos, la más grande del planeta y todo un emblema de este territorio reconocido como Patrimonio Natural de la Humanidad en 1978

Los piratas europeos, que en el siglo XVIII usaban las costas de estas islas como refugio y escondite, diezmaron fuertemente la población de tortugas, al utilizarlas como alimento. Pero en la actualidad, las cabras (Capra hircus) asilvestradas son la principal amenaza de esta especie y de gran parte de la rica biodiversidad de las islas.

La riqueza natural de Galápagos fue determinante para las observaciones que llevaron a Charles Darwin a formular la teoría de la evolución de las especies, tras permanecer en las islas durante cinco meses en 1835. En la actualidad, la espectacularidad de los paisajes de este archipiélago volcánico lo convierten en el centro neurálgico del turismo en Ecuador: un 60% de la población de las islas depende económicamente del turismo.

Por ello, proteger este patrimonio se tornó en una tarea urgente, y la isla Isabela – la más grande del archipiélago y parte del Parque Nacional Galápagos- fue la protagonista de este enorme esfuerzo ecológico.  Isabela (458.812 hectáreas) comprende más de la mitad del área de tierra del archipiélago y contiene más especies endémicas que cualquier otra isla en Galápagos. Aunque la mayoría de estas especies también están presentes en otras partes del archipiélago, Isabela presenta mayor concentración de especies endémicas (40% de las especies endémicas de vertebrados y 66% de las especies de plantas).

“Nunca se había se había logrado la erradicación de cabras en una isla tan grande”, explica Cruz. El desafío era enorme y el éxito de las labores desarrolladas sentó un precedente a nivel mundial. “Tras dos años de esfuerzos, se logró la erradicación completa de las cabras de Isabela, lo que significó una inversión de 3,6 millones de dólares”, expuso el experto. El uso de sistemas de información geográfica (SIG) y el trabajo con comunidades locales, a través de un fuerte trabajo de concienciación y capacitación, fueron algunos de los aspectos claves que explican el éxito del proyecto Isabela.

Que la erradicación de especies nocivas es una poderosa herramienta de conservación que previene extinción de especies vulnerables, es una de las principales conclusiones del proyecto Isabela. También, la importancia de la colaboración público-privada y la necesidad de realizar esfuerzos constantes para la creación de conciencia ambiental en las comunidades.

Estas lecciones proponen una reflexión muy importante para los equipos que en Magallanes se abocan actualmente a la formulación del Plan de Gestión del castor (Castor canadensis), especie que en siete décadas de presencia en Patagonia causa una devastación tan alarmante como la que las cabras estaban provocando en la isla ecuatoriana. “El proyecto GEF Castor aspira también a conseguir la erradicación de una especie que tiene un enorme impacto sobre territorios muy vulnerables ante su acción”, explicó Felipe Guerra, coordinador nacional de esta iniciativa.

“Tras invadir Tierra del Fuego y sus islas adyacentes, el castor ha logrado expandirse también al continente, y si sigue avanzando hacia el norte, podría impactar incluso el Parque Nacional Torres del Paine”, indicó Juan Francisco Pizarro, director regional del proyecto GEF Castor. Más aún, existen estudios que afirman que su rango de dispersión podría llegar hasta la región de El Maule.

Al igual que en Galápagos, el proyecto que busca preservar los ecosistemas de la Patagonia enfrenta el desafío de contener una invasión biológica a través del desarrollo de acciones que respondan a una planificación adecuada, que cuente con el financiamiento necesario y que se sostenga en el apoyo de las instituciones y las comunidades afectadas.  Por ello, el proyecto GEF Castor, que se encuentra en su último año de ejecución, se enfoca actualmente su quehacer en la formulación del Plan Estratégico de Gestión del castor, pensado a diez años plazo, el cual será entregado a las autoridades para su implementación y continuidad.

“El impacto que ha causado el castor en la Patagonia chilena  asciende a 73 millones de dólares, por lo que contener su expansión es urgente y aspirar a su erradicación debe ser una prioridad para la región”, subrayó Pizarro.


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