Proyecto GEF Castor confirma presencia de la especie invasora en todos los ríos de la Reserva Laguna Parrillar

Impacto del castor en la Reserva Nacional Laguna Parrillar. Al centro se observa la construcción de una represa y la inundación del bosque que acompaña el río.

Tras finalizar los trabajos en terreno en uno de los sitios piloto del proyecto, los que entre otras labores incluyeron sobrevuelos en la zona junto a la IV Brigada Aérea, se detectaron castoreras y represas de castor incluso en sectores aledaños a la zona protegida por CONAF.

Gracias a los trabajos en terreno realizados en la Reserva Nacional Laguna Parrillar, el equipo del Proyecto “Fortalecimiento y desarrollo de instrumentos para el manejo, prevención y control del castor (Castor canadensis), una especie exótica invasora en la Patagonia Chilena” (GEF Castor), cuenta con valiosa información que permite tener una imagen actualizada de la presencia de castor en la península de Brünswick. Entre los resultados, se observó la presencia de signos de castor  en todos los ríos de la Reserva, especie introducida en Tierra del Fuego en la década del 40, y que desde entonces se ha expandido explosivamente, convirtiéndose en una invasión que causa nocivos efectos en los ecosistemas y paisajes patagónicos.

Impacto del castor en bosques de la Reserva Laguna Parrillar.

Dada sus características climáticas y geográficas y por tratarse de una zona de conservación protegida por el Estado, a través de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), se definió a la Reserva Laguna Parrillar como una de las áreas de interés para la realización de un proyecto piloto tendiente a proponer las estrategias adecuadas para combatir la amenaza que esta especie representa. “El piloto Parrillar se planteó como objetivos el establecer una línea base que describa la presencia y distribución de castores en las cerca de 19 mil hectáreas que componen la Reserva. Con esta información, el proyecto se propuso realizar labores tendientes a la erradicación local de la especie, y definir una metodología para restaurar los daños causados en el medio ambiente y monitorear posibles repoblamientos”, explica Felipe Guerra, coordinador del Proyecto GEF Castor.

El trabajo fue realizado en terreno por la consultora Método Spa, y se realizó en dos etapas durante un período de 12 meses. Las evaluaciones preliminares de este esfuerzo, permitieron comprobar que la presencia de signos, tanto antiguos como recientes de castor en la totalidad de los ríos de la Reserva: Canelo, Chorrillo Hermoso, Desaguadero, San Juan y Turbas. “La confirmación de la presencia del castor en todos los cauces de la reserva reconfirma la urgencia de que todos los actores involucrados se comprometan en actuar coordinadamente para contener la propagación de la especie en el continente”, subrayó Felipe Guerra.

Apoyo de la Brigada Aérea

Bosques de Laguna Parrillar inundados por castor.

El trabajo en terreno en Parrillar contó con la colaboración de la IV Brigada Aérea de la FACH, institución que prestó apoyo logístico para trasladar al equipo de especialistas al área definida para el estudio, realizando un sobrevuelo a bordo del helicóptero Bell 412.

Los sobrevuelos realizados junto a la IV Brigada Aérea detectaron presencia de represas y castoreras en zonas aledañas a la Reserva. “Este dato enciende una luz de alerta respecto a la necesidad de desarrollar un trabajo sostenido para evitar la propagación del castor en la penísula de Brünswick”, advierte Felipe Guerra.

El Proyecto GEF Castor es ejecutado por el Ministerio de Medio Ambiente y financiado por el Global Enviroment Facility (GEF), a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Sus socios principales son el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y la ONG WIldlife Conservation Society (WCS), con quienes, en conjunto, desde el año 2017 el proyecto trabaja para sentar las bases del control del castor. “En la década de 1960, logró cruzar el Estrecho de Magallanes y comenzó a poblar distintos sectores del continente. En Laguna Parrillar, fue detectado por primera vez en 1994, y desde esa fecha se han realizado labores esporádicas de control por distintas instituciones de gobierno, para evitar que siga avanzando hacia el norte del país, que es lo que más nos preocupa en la actualidad”, comenta Charif Tala, director del proyecto y  jefe del Departamento de Conservación de Especies de la División de Recursos Naturales y Biodiversidad del Ministerio del Medio Ambiente.

Río turba que desemboca en la Laguna Parrillar.


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