Derribando mitos en torno al castor

Si el castor es beneficioso para los ecosistemas de América del Norte e incluso existen lugares en Europa donde está siendo reintroducido, ¿por qué es necesario erradicar esta especie de la Patagonia? 

El castor es un roedor que, en forma natural, habita exclusivamente en el hemisferio norte. Actualmente existen dos especies: Castor fiber, que se encuentra en regiones de Europa y Asia, y Castor canadensis, cuyo hábitat natural es Norteamérica. 

La mayor población de Castor canadensis fuera de su hábitat natural existe en la Patagonia chileno-argentina, donde fue introducido artificialmente en 1946 con la expectativa de generar una industria peletera, la cual no prosperó. De las diez parejas iniciales, hoy se estima que la población bordea los 100 mil ejemplares, que han colonizado la mayoría de los cauces de Tierra del Fuego e islas adyacentes, al igual que el sur de la región de Magallanes en, la península de Brunswick, provocando una devastadora destrucción. Esto, porque los ecosistemas de la Patagonia no están adaptados a la invasión del castor: los bosques de Nothofagus no sobreviven ante la inundación causada por las lagunas que construyen los castores. Mientras los árboles del hemisferio norte pueden rebrotar tras ser cortados por el castor, las especies de la Patagonia no tienen esa capacidad. Lengas, coigües y ñirres mueren y, junto con ello, dejan de ser refugio de especies de flora y fauna nativa.  

En su medio ambiente nativo en Norteamérica, el castor modela los ecosistemas asociados a ríos, al alimentarse selectivamente de determinadas especies vegetales, incrementando la riqueza herbácea y creando comunidades de plantas muy distintas. En las regiones subantárticas, en cambio, el castor reduce el dosel arbóreo en un rango de hasta 30 metros de ribera de río, modificando la composición de la riqueza vegetal al permitir que se asienten plantas exóticas.  

Pero existen actividades económicas que sí se benefician del castor como por ejemplo la ganadería, debido a que las lagunas que construye este roedor favorecen la disponibilidad de agua y pasturas para el ganado. Siendo así, ¿podría permitirse la permanencia de ciertas poblaciones de castores en sectores donde predomina la actividad ganadera? 

Si bien la presencia del castor puede generar beneficios para algunos predios ganaderos, otros se ven negativamente afectados debido a la pérdida de capacidad forrajera en sus campos, mientras que otros sectores se transforman en pantanos. 

El problema de la disponibilidad de agua para el ganado debería ser abordado a través de instrumentos de fomento específicos (por ejemplo, aquellos administrados por la Comisión Nacional de Riego) y no apostar a los efectos de una especie introducida que causa graves perjuicios al medio ambiente y a las personas. Así, por ejemplo, permitir la permanencia de poblaciones de castores en algunos sectores porque que generan aguadas para el ganado, implica el riesgo de dejar castores libres que atentan contra la capacidad de generar agua potable para centros poblados. 

Además, el agua como bien común debe ser utilizada responsablemente entre predios vecinos. Al dejar castores en una microcuenca se afecta la disponibilidad de este recurso aguas abajo. 

Si el castor prosperó en la Patagonia gracias a la ausencia de depredadores naturales, ¿introducir osos o lobos podría ser una forma natural de erradicar al castor? 

La introducción de especies exóticas invasoras (EEI) provoca múltiples impactos negativos. Las EEI afectan el patrimonio ecológico de las naciones, al representar una de las principales amenazas para la biodiversidad a nivel mundial, De hecho, las EEI han sido responsables de la extinción de varias especies de plantas y animales en el planeta. Representan, además, un riesgo a la salud humana, pues pueden transmitir enfermedades, además de generar efectos negativos sobre sectores productivos. El castor ya ha provocado pérdidas al país por USD 73 millones y de la introducción de otras especies exóticas (osos, lobos u otras) sólo cabría esperar daños aún más devastadores y complejos de revertir. 

Entonces, ¿es posible capturar los castores que habitan en la Patagonia y trasladarlos a aquellos territorios en el hemisferio norte donde su presencia es beneficiosa? 

Esta aproximación al problema del castor en la Patagonia tiene en primer lugar la dificultad práctica de su enorme complejidad logística. Pero principalmente, su implementación representaría un gran riesgo para el equilibrio ecológico de aquellos ecosistemas a los cuales fueran trasladados los ejemplares removidos de la Patagonia. Introducir repentinamente una gran población de una especie a un ecosistema podría significar una brusca alteración de las cadenas tróficas (alimentarias) entre especies. Además, podría provocar la trasmisión de enfermedades que dañen la población de castores nativos del lugar que reciba a aquellos trasladados desde la Patagonia.  

Por ello, antes de pensar en reintroducirlos en su territorio de origen es indispensable considerar aspectos como la prácticamente imposible captura de toda la población de castores en Chile y en Argentina; la dificultad en encontrar una forma de enviarlos que evite su estrés y sufrimiento; y finalmente la imposibilidad de que Canadá los acepte para su reintroducción.  

¿Qué otras alternativas de control de la población se han discutido? Por ejemplo, ¿realizar esterilización masiva de castores podría ser una forma de reducir progresivamente la población de la especie hasta su erradicación en Magallanes? 

Esterilización masiva:  Esta alternativa representa igualmente una complejidad técnica y logística que la hace prácticamente irrealizable. Además, no permite contener el daño que el castor causa debido a sus conductas. Un castor vive 15 años en promedio, expectativa de vida que no se reduce por el hecho de ser esterilizado. Es decir, un ejemplar esterilizado seguirá causando daños a los bosques pues son sus hábitos, como alimentarse de cortezas y construir diques y represas, los que provocan la muerte de los árboles. 

Uso de trampas y armas:  Ya que el castor es considerado una especie dañina, su caza está autorizada en Chile durante todo el año y sin cuotas de captura. Quienes quieran cazar castores deben contar con la autorización del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) y en el caso del uso de armas, se deberá contar además con la autorización para su uso.  

La técnica de captura que se utilice dependerá de los recursos y capacidades de quienes estarán a cargo de esta labor, y de las condiciones el lugar donde se va a trabajar.  

 Para guiar la planificación, la ejecución y el posterior seguimiento de las labores de control del castor, el proyecto GEF Castor elaboró el Manual de Buenas Prácticas para la gestión del castor, el que estará disponible para descarga en la web del proyecto. 

¿Cuánto se ha invertido a la fecha en los esfuerzos por controlar la invasión del castor en la Patagonia?  

El Estudio del Impacto Socioeconómico del Castor realizado por la Universidad de Chile en el marco del proyecto GEF Castor, determinó que, a 2019, los recursos, tanto públicos como de fondos internacionales que se han destinado a la investigación y control de la especie ascienden a casi 3 mil 912 millones de dólares. La mayor parte ($2M USD) de esta cifra corresponde al aporte efectuado por el Banco Mundial del Medio Ambiente (GEF) para el desarrollo del proyecto GEF Castor, el que nace precisamente ante la necesidad de superar las brechas técnicas e institucionales que estaban impidiendo desarrollar una gestión de control de la especie verdaderamente efectiva.

¿Estimular la caza de la especie es una forma eficiente de controlar el castor, generando además un beneficio económico para las comunidades locales? 

No. De las experiencias previas de control del castor en Magallanes, y de las experiencias de gestión de otras EEI en el mundo, se han extraído valiosos aprendizajes. Uno de estos es que estimular el uso comercial de los productos del castor -por ejemplo, su piel- tiene un efecto perverso, pues induce el interés por mantener la presencia de la especie en el territorio debido a los beneficios económicos que ciertas personas pueden obtener. Del mismo modo, establecer un poder comprador de pieles y colas con recursos públicos, tendrá el mismo efecto. En 2009 el equipo de especialistas del SAG, WCS, junto a expertos y autoridades de Argentina tomaron la decisión de eliminar esta opción de manejo.  

Si se considera, además, que los costos de captura de castores son mucho más altos que los precios de venta de los productos de éstos, entonces el negocio del castor se hace inviable.  

Por lo tanto, la estrategia que propone el Plan de Gestión para la Erradicación del Castor en la Patagonia es orientar los recursos públicos hacia un enfoque basado en la recuperación de ecosistemas impactados por el castor. El Plan de Gestión es una estrategia a quince años plazo que será coliderado por el ministerio del Medio Ambiente y el gobierno regional de Magallanes, el cual establecerá una gobernanza público-privada para la planificación y ejecución de las acciones de control.  

Si se han realizado ya una gran cantidad de estudios y mesas de análisis, ¿para qué servirá crear nuevas mesas técnicas al alero de la gobernanza para la gestión del castor? 

Las mesas técnicas que se establecerán dentro la gobernanza del Plan de Gestión para la Erradicación del castor en la Patagonia no serán una instancia para diagnosticar el problema, sino que serán espacios de decisión y priorización de acciones de control en los territorios. También, deberán aprobar y coordinar acciones de educación hacia la comunidad sobre la problemática del castor y la necesidad de preservar los ecosistemas de la Patagonia.  

El Plan de Gestión para la erradicación del castor no es una mesa más de análisis y diagnóstico. El plan se basa en los análisis y diagnósticos obtenidos gracias a los estudios llevados a cabo a la fecha, y en los aprendizajes logrados gracias a las experiencias piloto desarrolladas por el proyecto GEF Castor. Es decir, considera que el diagnóstico ya es claro y está suficientemente establecido, y que ahora es urgente implementar una estrategia de acción integral y a largo plazo. 

¿Por qué se deben destinar recursos hacia la gestión del castor, existiendo otras EEI que también causan un gran impacto en la Patagonia, como por ejemplo el visón? 

Si bien contener el avance de las especies exóticas invasoras en Chile es una tarea del Estado para conservar la biodiversidad y ecosistemas del país, se necesita avanzar en la gestión de aquellas especies respecto de las cuales se dispone mayor información en los aspectos técnicos, ecológicos y biológicos, en este caso el castor.    


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