Incorporan tecnología digital para definir acciones efectivas en el control del castor

El castor, una especie exótica invasora, se ha convertido en el principal enemigo de los ecosistemas de la Patagonia, estimándose que el daño que ha causado en las siete décadas de presencia en la zona austral asciende a 73 millones de dólares y afecta a más de 27 mil hectáreas de bosque nativo y turberas, superficie equivalente a 43.200 estadios nacionales o a casi un tercio de la extensión del Gran Santiago.

Tierra del Fuego y las islas adyacentes son los territorios más afectados y en donde el impacto de esta especie ha sido más estudiado. Pero el castor (Castor canadensis) está también en la zona continental de la región de Magallanes desde la década del 90, lo que plantea la preocupante inquietud acerca de cuál puede llegar a ser el perjuicio sobre el medio ambiente de sectores con alto valor ecológico y paisajístico, como lo son las áreas silvestres protegidas por las reservas cercanas a la ciudad de Punta Arenas, o incluso el Parque Nacional Torres del Paine, reconocido por la Unesco como reserva de la biósfera.

 

Pero ¿cómo determinar cuál es efectivamente el riesgo de que el castor colonice un determinado sector?, ¿cómo anticiparse y tomar decisiones de control acertadas? Lo que se sabe hasta ahora es que este roedor ha demostrado una sorprendente habilidad para adaptarse a entornos que se pensaba le serían hostiles.

“El castor habita principalmente en cursos de agua que puede modificar, rodeados, por ejemplo, de zonas de bosque ya que utiliza los árboles tanto como alimentación, así como material para construir sus diques”, explica Jonathan Lara, veteri

nario y asesor técnico del proyecto GEF Castor. Se pensaba, por lo tanto, que las zonas de praderas y arbustos no eran apropiadas para su asentamiento y serían una barrera natural para su expansión. Pero el castor modificó sus conductas: en vez de construir sus casas al centro de los cursos de agua utilizando troncos y ramas, se adaptó a cavar madrigueras en la visera de los ríos. Esta flexibilidad para adaptarse a ambientes desafiantes, más el hecho de que en la Patagonia el castor carece de depredadores naturales, permitió que la especie se asentara exitosamente en la zona norte de Tierra del Fuego y lograra incluso atravesar el Estrecho de Magallanes, utilizando la Isla Dawson como puente natural para llegar al continente.

Esto demuestra lo urgente e importante que es predecir cómo esta especie podría avanzar en territorio continental, para prevenir que la devastación que hoy existe en Tierra del Fuego, pueda reproducirse en la zona continental de la Patagonia, tanto chilena como argentina.
En su tesis doctoral publicada en 2014, el biólogo Derek Corcoran buscó responder esta pregunta, analizando qué ambientes y ecosistemas del continente cumplen con un conjunto de condiciones que podrían transformarlos en las rutas migratorias por las cuales el castor podría ascender y afectar territorios de alto valor ecológico. Utilizando modelos que consideran características climáticas, hidrológicas y que también incluyen las condiciones bióticas y abióticas, entre otras, arribó a una preocupante conclusión: localidades como Cerro Castillo y Torres del Paine en Magallanes, e incluso Villa O´Higginis y Chochrane, en la Región de Aysén, podrían recibir a este invasor, el que desde estos lugares podría dispersarse hacia Río Turbio y El Calafate en Argentina.

Monitorear el avance del castor se transforma, entonces, en una prioridad al momento de definir la estrategia con la cual el país se hará cargo del enorme desafío de evitar daños irreparables al patrimonio ecológico de Magallanes. Desde 2017, la labor de definir esta estrategia está a cargo del proyecto “Fortalecimiento y desarrollo de instrumentos para el manejo, prevención y control del castor (Castor canadensis), una especie exótica invasora en la Patagonia chilena”, conocido como GEF Castor.

El Proyecto GEF Castor, es ejecutado por el Ministerio de Medio Ambiente y financiado por el Global Environment Facility (GEF), a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Socios estratégicos, y co-ejecutores de este proyecto son el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y la ONG Wildlife Conservation Society (WCS)

SISTEMA DE INFORMACION Y ALERTA

“Disponer de información actualizada, sistematizada y al alcance sobre la gestión del castor en Magallanes, que incluya datos de zonificación operativa y dispersión, es uno de los principales objetivos del proyecto”, detalla Charif Tala, director nacional de esta iniciativa. Para ello, se requiere efectuar monitoreo, implementar formas de detección temprana, y analizar la data que se produzca al realizar recuperación-restauración de ecosistemas.

Una poderosa plataforma denominada Sistemas de Información y Alerta Temprana (SIAT) será la herramienta que permitirá centralizar esta información y ponerla a disposición de los tomadores de decisión, también de los investigadores, así como de la ciudadanía.

El SIAT, que está siendo desarrollado por la consultora Soporta Ltda., se estructura en cuatro bloques. El primero es un gestor de información que procesará grandes volúmenes de datos sobre registros de castor, para descubrir patrones y tendencias en la forma en que el castor ha ocupado el territorio.

Esta información se complementará con un módulo de monitoreo satelital, en el cual trabaja la consultora Ciencia Ambiental junto a Agrospace, que permitirá detectar modificaciones en el paisaje causadas por la acción de castores en el territorio. El modelo de dispersión, en tanto, permitirá predecir las áreas geográficas por las que el castor podría avanzar en la región, basándose en el análisis de las variables que posibilitan la mejor adaptación de la especie. La representación cartográfica de las zonas de mayor vulnerabilidad será el resultado de este módulo, que es elaborado por el consorcio conformado por Ciencia Ambiental y Agrospace.

ALERTA CIUDADANA

Finalmente, el bloque de monitoreo y alerta temprana será fundamental para procesar las notificaciones de avistamientos, ya sea de castores o de indicios de su presencia en el territorio, como troncos roídos, casas, diques y embalses. “El módulo de alerta temprana posibilita además el compromiso de la ciudadanía, pues cualquier persona que detecte signos de presencia del castor podrá reportar este avistamiento a través de una aplicación para celulares y tablets, ingresando una alerta georeferenciada”, explica Felipe Guerra, coordinador nacional del proyecto GEF Castor. La app Alerta Especies Invasores estará pronto disponible para ser descargada tanto App Store como en Google Play.

Estos reportes serán evaluados por un equipo de expertos que administra la plataforma, el que deberá determinar el tipo de respuesta, según el riesgo que se determine, considerando como prioridad el contener la dispersión en el continente.

Este robusto sistema de información y alerta espera transformarse en una herramienta tecnológica fundamental en la gestión de esta compleja especie invasora. “Más aún, como ministerio consideramos que el SIAT en el futuro se transforme en una plataforma útil para monitorear otras importantes invasiones biológicas en el país, que son una de las principales amenazas a la biodiversidad local”, resalta Carlos Olave, seremi de Medio Ambiente de la Región de Magallanes, quien recuerda que existen estudios que contabilizan más de 1.000 especies exóticas en el país y que un porcentaje significativo de ellas se encuentran en la región de Magallanes.


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