“Una comunidad empoderada es un pilar fundamental para el combate de las especies invasoras”

25/02/2022

 Así lo señaló el jefe de Conservación de la Biodiversidad de Conaf, Ricardo Quilaqueo, en el taller realizado para conocer la experiencia de erradicación de especies exóticas invasoras desarrollada en el archipiélago Juan Fernández.  

 

El proyecto GEF Castor entregará este año al gobierno regional de Magallanes el Plan de Gestión del Castor, hoja de ruta que determinará las estrategias y acciones que deberán ejecutarse en los próximos 15 años para hacerse cargo de la amenaza que esta especie invasora representa para los ecosistemas de la Patagonia. En este contexto, un aspecto clave para el éxito de estos esfuerzos será la gobernanza que se establezca para dirigir la realización del plan.  

Por este motivo, la gobernanza fue precisamente el tema central del taller de cierre del ciclo de charlas sobre experiencias de erradicación de especies exóticas invasoras, en el cual se conoció el programa de restauración ecológica y desarrollo sostenible de la isla Alejandro Selkirk, en el archipiélago Juan Fernández. 

El Parque Nacional Juan Fernández cuenta con uno de los mayores niveles de endemismo insular del planeta, lo que lo convierte en un territorio de gran valor para la conservación de la biodiversidad. Por ello, fue reconocido como reserva de la biósfera en 1977. Su riqueza natural se expresa especialmente en la flora, puesto que cuenta con 137 especies endémicas y 213 nativas.  

Preservar este patrimonio es un desafío de la mayor relevancia para el país, al igual que el compromiso que se requiere para la conservación de los ecosistemas australes en la isla de Tierra del Fuego, isla Navarino, y en las áreas continentales de la región de Magallanes que están siendo amenazadas por el castor. 

“Los esfuerzos de conservación nunca serán suficientes para conservar la riqueza marina y terrestre de Juan Fernández”, expresó Ricardo Quilaqueo, jefe del departamento de Conservación de la Biodiversidad de Áreas Protegidas de la CONAF, quien indicó que las especies exóticas invasoras son una de las principales amenazas contra las que es necesario actuar con urgencia para preservar tanto los ecosistemas terrestres como el maritorio.  “La cabra impacta la cubierta vegetal, con lo cual el suelo genera escurrimiento y provocando el opacamiento de las aguas alrededor de la isla, con lo cual se disminuye el ciclo reproductivo de la langosta”, detalló. Esto impacta directamente en las comunidades del archipiélago, que dependen en un 80% de los ingresos producidos por la captura de este recurso. 

El aprendizaje obtenido en el proyecto de la isla Alejandro Selkirk resulta de gran valor para los equipos que actualmente afinan los últimos detalles del Plan de Gestión del Castor para la región de Magallanes, puesto que demuestra que es posible avanzar decididamente hacia la conservación de la biodiversidad, siempre y cuando se realice un trabajo que involucre, desde un comienzo, las expectativas y la experiencia de las comunidades afectadas. “En 2018 nosotros establecimos una estructura de gobernanza basada en entes gubernamentales, con otras instituciones que eran consideradas sólo de manera consultiva”, relató. Pero esto prontamente condujo a una crisis, y ese mismo año la oposición de los habitantes de la isla fue tan fuerte, que todo lo avanzado se tuvo que interrumpir y replantear. El conflicto se originaba en el valor que la comunidad otorgaba a la cabra, especie que es cazada no sólo como aporte a la subsistencia sino también como identidad cultural. 

La forma de superar la crisis fue repensar todo el esquema de gobernanza, incorporando en el núcleo responsable de la toma de decisiones a representantes locales, como la municipalidad de Juan Fernández y el Consejo de Adelanto de la isla. Con nuevos actores en la mesa, los objetivos del proyecto se redefinieron, al igual que las estrategias para alcanzarlos. 

Quilaqueo enfatizó además la importancia de lograr un relato común, en base a una estrategia de comunicaciones sólida y consistente. “Y tenemos que estar preparados para el largo plazo. En Europa lo tienen muy claro, pero acá estamos al debe: debemos aprender a heredar estos compromisos entre generaciones”, subrayó. 

Felipe Guerra, coordinador nacional del proyecto GEF Castor, valoró el aporte que estas enseñanzas dejan, “pues el desafío que la comunidad magallánica enfrenta actualmente es muy serio y el compromiso que se requiere para proteger los ecosistemas australes debe ser una prioridad para nuestras autoridades y para la sociedad civil”. El combate contra el avance del castor debe ser asumido como una tarea a largo plazo, para lo cual el Plan de Gestión será un aporte fundamental que el GEF Castor entregará a la región, junto con otras herramientas como el Sistema  de Información y Alerta Temprana (SIAT) y el Manual de Buenas Prácticas. 

El Proyecto “Fortalecimiento y desarrollo de instrumentos para el manejo, prevención y control del castor (Castor canadensis), una especie exótica invasora en la Patagonia chilena”, conocido como GEF Castor, es ejecutado por el Ministerio de Medio Ambiente y financiado por el Global Environment Facility (GEF), a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Socios estratégicos, y co-ejecutores de este proyecto son el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y la ONG Wildlife Conservation Society (WCS). 

 


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